Ellas estaban sentadas en la mesa 15. El en la 16. Ella espaldas a el. El espaldas a ella. Casi por casualidad, podría decirse, que el escucho todo, o al menos lo que pudo de su conversación.
Escucho cada lamento. Cada lagrima, cada frase imposible de terminar…
Cada uno de sus ‘es mi culpa, me enamore de alguien a quien nunca conocí’ Le hubiera gustado levantarse y decirle que no. Que justamente ella lo conocía más que nadie.
Escucho también, cuando ella comento, acerca de la pena de Juan Martín. Escucho cada mensaje enviado, y lamento también la pena de aquel joven que la hacia feliz…
Tu ibas con el, yo iba con ella, jugando a ser felices por desesperados…por no aguardar los sueños por miedo a quedar solos.
Hacia un largo rato de la charla. Aquella charla de 3, donde solo dos intercambiaban palabras, el tercero fiel escucha….
Martín mientras tanto tirado en su cama…miraba al techo. La puerta se abrió. Su hermana…. No fue muy complicado de entender, luego de escucharlo por primera vez todo quedo en claro...’Que se yo hermanito, ella te adora y lo sabes. Fue una confusión, el la beso, ella estaba medio pachucha…que se yo, pensado hermanito’ Ni los ánimos de su hermana lo curaban. Sabía que tenía razón, pero Male era Male. Y siempre, había sido su amor.
Maldita sea la hora que encontré lo que soñé…tarde...
Su hermana se marcho, aunque sin ánimos. Salio de su casa, y el llamado de su amiga, le advirtió acerca de que sus planes se habían arruinado. Recordó aquellos años en los que iba a comer a aquel restaurante por el que acababa de pasar. Recordó, la mesa ahora ocupada por dos jóvenes, ocupada aquella vez por aquel rubio que la acompañaba. Aquel que había dejado en ella una marca, en su corazón. Gisela se quedaría en su casa por un pequeño malestar. Probablemente Mateo vaya a verla. Asíque decidió regresar a su casa después de todo, su hermano también la necesitaba.
Un morocho, alto de ojos claros, paso por al lado suyo. A decir verdad, llamaba muchísimo la atención, su hermosura innata. Ella, por desgracia algo torpe, tropezó y callo al piso. Pero no llego al piso, sin que antes, sea este mismo joven quien la levantara. ‘Estas bien?’ Su vos era tan hermosa, como sus ojos. No había visto ojos hacia desde hacia, mucho tiempo. ‘Si, gracias, soy algo torpe. Ajajá… Hem, soy… Co…Corina’. El joven, la miro, y contesto ‘David un gusto’.
Tanto soñarte y extrañarte sin te, tanto inventar, tanto buscarte por las calles como un loco…sin encontrarte.
Zoe fue al baño. Mientras ella colgaba su teléfono luego de haberle, intentado dejar otro mensaje. Fallido, claro esta. El no pudo mas. Se paro, y camino asi la mesa de atrás. No tardo mucho en llegar.
* Vi entonces, como un joven, se agachaba a mi lado y levantaba su brazo. Seco mis lagrimas, con su mano y suavemente murmuro ‘No llores por mi, no valgo la pena’
jueves, 5 de febrero de 2009
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